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domingo 1 de noviembre de 2009

POR QUÉ LA ESCUELA EXPULSA A LOS CHICOS / Nota de Cynthia Palacios - diario “La Nación” – Bs. Aires / Gracias a “Laly” (Paraná - E. Ríos)


Viernes 9 de octubre de 2009


Una fundación indagó las causas internas

que empujan a los jóvenes a dejar el secundario


Cynthia Palacios

Nota del moderador: sugiero a los visitantes
la lectura de los comentarios ya anotados al pie del artículo
y, por supuesto, dejar su opinión en el mismo lugar
.
2 de noviembre de 2009 // 10:30 horas


Son conocidos los motivos socio-económicos y familiares que hacen que miles de jóvenes abandonen el secundario. Pero ¿qué pasa cuando es la propia escuela la que los expulsa? Para identificar los factores, dentro de los colegios, que provocan la exclusión educativa, la Fundación Cimientos presentó una investigación realizada entre jóvenes que asisten a escuelas públicas bonaerenses.


La reiterada ausencia de docentes, los paros, las clases aburridas, escuelas inhóspitas y sucias, normas de convivencia que se enuncian pero no se cumplen, la escasa exigencia y, en definitiva, una deficiente enseñanza son las principales causas que los propios alumnos señalan como expulsivas.


"La escuela no puede cambiar el origen social de su población ni la situación económica de los padres, pero sí mejorar o incorporar prácticas que favorezcan la inclusión", explicó la directora de Investigación de Cimientos, Graciela Krichesky.


Tras dos años de trabajo, la encuesta se presentó en momentos en que la escuela media replantea su futuro y el gobierno bonaerense anunció el fin del sistema de la educación general básica y el polimodal. Cimientos promueve la igualdad de oportunidades educativas con programas que favorecen la inclusión escolar y mejoran la calidad de la educación de niños y jóvenes de bajos recursos.



Crece la deserción


La especialista destacó que si bien la matrícula en las escuelas aumentó notablemente en los años 90, este incremento no se traduce en los egresados: egresan muchos menos de los que ingresan.


Según datos oficiales, el abandono en el secundario bonaerense creció del 15% a casi el 20% en tres años. También se crecieron en el mismo período las tasas de repitencia. Así, las posibilidades de abandonar la escuela que tienen los alumnos que repiten duplican a las de los chicos que nunca repitieron.


"Las escuelas a las que asisten los chicos más pobres funcionan como coladores: los reciben, pero no los retienen", lamentó Krichesky.


Entre los factores extraescolares que empujan al abandono están la situación económica del hogar, el trabajo de los jóvenes y el clima educativo del hogar, es decir, el nivel que alcanzaron los padres.



Mirar hacia adentro


Para la investigación, Cimientos se metió dentro de la escuela. Se evaluaron varias dimensiones y el espacio escolar fue la primera variable. "Los jóvenes afirmaron que sus escuelas estaban sucias, escritas, que se caían a pedazos o que tenían rejas y los hacían sentir como en una cárcel", señaló Krichesky.


El tiempo fue otra de las aristas. Los chicos dicen que la escuela es lenta y que las clases son repetitivas. "La continuidad en el tiempo de la enseñanza se ve interrumpida por muchos días sin clases: por ausencia de los alumnos y también, por ausencias de los docentes", agregó.


Contrariamente a lo que podría creerse, muchos estudiantes perciben y lamentan el debilitamiento de las normas y las sanciones. También, de la calidad educativa. "La escuela, sobre todo a partir de 2001, comenzó a cumplir funciones de asistencia y de contención. Si bien son necesarias, la escuela no puede olvidarse que lo central es el proceso de aprendizaje y enseñanza", dijo la licenciada Krichesky. La falta de implicancia y la constante rotación de los profesores complican el proceso.


"El acceso al conocimiento marca la diferencia entre exclusión e inclusión. Aprender les va a permitir seguir estudiando, conseguir un mejor trabajo, ejercer mejor su ciudadanía. Es momento de poner todo esto sobre la mesa y decidirse a hacer cambios más profundos", agregó la investigadora.


"Esta investigación busca incidir en las políticas públicas que puedan transformar la realidad", aseguró la directora ejecutiva de Cimientos, Agustina Cavanagh.



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7 comentarios:

Pablo Conceiro dijo...

La investigación de Cimientos (de acuerdo a la reproducción de la nota aparecida en La Nación, y por tanto, quizá con una muestra parcial) indaga sobre un costado de la problemática de la deserción, mas recorta otras que también son trascendentes.
En primer lugar, resulta vago hablar de "...las clases aburridas..." (me pregunto cuál será el parámetro, o si el conocimiento puede juzgarse aburrido o divertido, o más bien aún, si las clases debieran ser divertidas), escuelas sucias (¿quiénes ensucian? ¿los docentes? ¿las personas de maestranza? ¿o los alumnos?), normas de convivencia que se enuncian pero no se cumplen (si se cumplieran, la "expulsión´" sería más notoria, amén de las presiones de los estamentos técnicos, padres, representantes legales, etc.), la escasa exigencia (en pos de la contención y la inclusión) y, en definitiva, una deficiente enseñanza (con el fin de exigir menos e "incluir" más, si es que esta inclusión resulta veraz).
De acuerdo a la investigación, "...la continuidad en el tiempo de la enseñanza se ve interrumpida por muchos días sin clases: por ausencia de los alumnos (agrego, muchas veces superan las faltas estipuladas y la escuela los reincorpora, aún quedando no regulares, también para incluirlos) y también, por ausencias de los docentes (que a veces ejercen sus legítimos derechos y muchas veces abusan de ciertas situaciones)...".
No estoy en condiciones de afirmar si "...muchos estudiantes perciben y lamentan el debilitamiento de las normas y las sanciones..." (aunque la experiencia me inclina a pensar que no, salvo honrosas excepciones) Habría que preguntarse, por otra parte, si muchos o algunos de los padres lo lamentan, especialmente cuando se llama la atención o sanciona a su hijo. Resulta extraño que en el informe se diga poco o nada de los padres y su relación con la escuela.
Cabe preguntarse, por último, sobre la validez del título en la nota... ¿es la escuela la que "expulsa" a los chicos? ¿O la escuela reproduce algo que ya ha hecho de antemano la sociedad? ¿debe la escuela, bajo la falacia de incluir con menos exigencia, menos calidad, menos conocimientos (y otros tantos menos) seguir sacrificando su misión de enseñar y aprender? ¿resulta honesto entregar certificaciones a adolescentes que resultan, con el pobre bagaje de conocimientos y habilidades trasuntados en la trayectoria escolar, disfuncionales a las exigencias del mundo real?
Saludos...

Miguel Ángel Ricci dijo...

¡Hola, Pablo!
Muchas gracias por tu meduloso comentario y fuertes reflexiones respecto al tema.
Justamente, entiendo que lo que el artículo plantea no es la tan remanida (y DESASTROSA) política pública que produce, alienta y sostiene el facilismo, sino algo que me parece mucho más importante y sin duda concuerda con tu modo de pensar y analizar la realidad: HACER QUE LA ESCUELA SEA "ACCESIBLE" EN TODO SENTIDO Y PARA TODAS LAS PERSONAS QUE REQUIEREN (REALMENTE "NECESITAN") DE ELLA, PERO SIN BAJAR LA CALIDAD DE LA OFERTA, SINO ELEVANDO LAS CONDICIONES DE VIDA DE SUS ACTORES PRINCIPALES (ALUMNOS Y DOCENTES) DE MANERA QUE NADIE SE VEA OBLIGADO A DESERTAR DEL SISTEMA EDUCATIVO SINO QUE ÉSTE LO RETENGA SOBRE LA BASE DE OFRECER MEJORES OPORTUNIDADES DE MÁS (¡MÁS!) Y MEJORES APRENDIZAJES, en lugar de ofrecer "alternativas de cuarta" para los que ya arrancan en posición desventajosa.
Sin pretender ser original, ya que muchos pensamos de la misma manera, siempre sostuve que LA JUSTICIA EN LA EDUCACIÓN NO ES DARLE A TODOS LO MISMO, SINO ASEGURARLES A TODOS LAS MISMAS OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE: de tal manera, los más carenciados son los que requieren más "cuidados" y más "aportes", ya que no gozan de las oportunidades de las que disponen los más favorecidos como para "aprender fuera de la escuela", y por tanto, dependen de ésta fundamentalmente para alcanzar un "perfil" que es el que la sociedad "premiará" con mejores oportunidades de trabajo, mejores niveles de remuneración y más facilidades de acceso a valores y alternativas que, a pesar de "estar ahí", usualmente no lo están PARA TODOS.
Cordialmente
Miguel

Silvia Susana Beltrán dijo...

Pablo, a mí me parece que no es que la escuela "haga de antemano lo que ya ha hecho la sociedad", sino que la escuela REPRODUCE exactamente los parámetros sociales, los refleja como si fuera una unidad de medida. Y esto tiene que ver no con "la escuela" como entelequia, sino con la escuela en tanto institución en manos de gente que responde al sistema. Al sistema, a este sistema educativo dependiente de un sistema político de corte liberal-individualista, con aristas asistenciales, no le interesa demasiado que los alumnos APRENDAN. El conocimiento otorga herramientas que no conviene que DEMASIADOS tengan o al menos, no conviene que tengan con una calidad que los pueda llevar a querer pretender ciertos lugares futuros de manejo de Poder. Entonces, de alguna manera se los está expulsando siempre: o de forma deliberada, a nivel discriminatorio (en las maneras que todos conocemos, negando el acceso en forma directa a los "diversos", u oblicua a los "normales" que por alguna razón salen de "la fila") o anulando una oferta de interés ( no se dice que las clases son "aburridas" porque deban implicar "divertimento", sino porque deben provocar y propiciar ese interés, deben buscarlo, esfervorizarlo, deben incitar al desafío...porque el docente DEBE, en un mundo sumido en la abulia y en la inercia tecnológica que tanto anestesia, desplegar estrategias de seducción y de convicción para retener a quienes vienen eclipasados de un afuera cada vez más consumista y robotizado).- Se expulsa también, justamente, asegurando "elípticamente" esa velada promesa de "menor exigencia" de la que vos hablás, porque cuando los alumnos salen, con ese certificado, se llevan muy pero muy poco, tan poco que lo que se llevan no les sirve demasiado para la confrontación con un mundo en el que las mejores porciones están reservadas sólo para algunos, y esta circunstancia toma un estado de popularidad nefasta en las espectativas de la educación y de lo que deviene productivamente de ella, que lleva a las tan remanidas expresiones como las del tipo "para qué voy a ir si total...."
La escasa enseñanza de la que vos hablás, la pobre exigencia con la fenomenal excusa de "incluir más", en el fondo, es algo que está también perversamente organizado para todo lo contrario. Está organizado para la gran expulsión, no sólo de la escuela, sino también de las posibilidades que la escuela debiera asegurar.

Escuela para todos Luz ONG dijo...

hOLA A TODOS

excluyen por desconociemiento, por ingnorancia, porque como argentinos, no se ponen en la piel de la mamá y el papá de un nene especial. Sumado a todo, los directivos niegan vacantes, y se hacen los que desconocen, pero tenemos una ley federal, y un derecho adquirido

les comparto otro tema, discapacidad y pobreza, es peor
vISITÁ EL BLOG Y DEJANOS TU HUELLA Y LO QUE QUIERAS CONTAR, QUERES APADRINAR A UNNENE DE LA 442, CON POCO?
CONUNA CARTA, CON ÚTILES PARA COMENZAR LAS CLASES? CON UNA CAJA NAVIDEÑA?

DALE SUMATE, TU GRANITO DE ARENA VALE

WWW.ESCUELA-INCLUSIVA.COM.AR

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http://inclusioneducativatuprogramaderadio.blogspot.com/

ALE

Marta de Iriondo dijo...

Nada se habla en esta investigación acerca de como incide la falta de infraestructura, de espacios adecuados, de hacinamiento de alumnos, aulas divididas por machimbre, falta de baños, falta de cloacas...etc.
En mi escuela se creo hace unos años la escuela secundaria, todos los años se necesitan más espacios, resultado de esto: aulas divididas por machimbre esto ocasiona que la calidad de la educación y la inclusión se vea resentida a pesar de los esfuerzos de directivos, docentes de ambas escuelas, cooperadora...Nos encontramos al finalizar un nuevo año, nuestra preocupación es que el año próximo se necesitan dos aulas...No hay cupo en otras escuelas secundarias...Solución de las autoridades políticas: división de aulas..Este es un ejemplo podría enumerar muchos más, que hacen que muchos alumnos de la escuela secundaria no tengan un lugar adecuado y accesible.
Saludos
Marta

Pablo Conceiro dijo...

Silvia, reproduzco mi pregunta... "...¿O la escuela reproduce algo que ya ha hecho de antemano la sociedad?..." Precisamente, coincidimos, en que la escuela reproduce algo que la sociedad ya ha hecho...
Saludos...

Silvia Susana Beltrán dijo...

Sí. Es cierto. A la expresión "de antemano" te la había leído al revés (en términos de que era la escuela la que planteaba las pautas previamente)

Saludines.