es Pediatra y Terapeuta de
Nota del moderador:
Sugiero a los lectores
detenerse también en el comentario
(al pie del artículo) remitido por la especialista
María Claudia BERRAONDO, de Tucumán (Argentina),
quien refuerza esta perspectiva y
de quien presentaremos el miércoles 28 de octubre
una exposición relativa a investigaciones
vinculadas con esta temática.
Los primeros tres años de la vida de un niño representan un periodo importante en el futuro de todo individuo, ya que allí se establece esa relación especial entre padres e hijos llamada “apego”, la música puede contribuir a fortalecer este vínculo y lograr que se convierta en una relación sana y operativa. En todo el mundo, cuando los padres le hablan a sus hijos pequeños, ajustan sus voces para hacerlas más suaves, más rítmicas, más musicales.
La música puede ser un vehículo para el desarrollo integral del niño que abarque las áreas cognitiva, social, emocional, afectiva, motora, del lenguaje, así como de la capacidad de lectura y escritura.
La música es un medio de expresión universal, se creeque sus orígenes se relacionan con la propia voz del hombre. Los primeros instrumentos musicales aparecieron hacia el año
Alrededor del siglo v d.C., la era cristiana trajo consigo la aparición de cantos litúrgicos.
En
En los siglos XVII y XVIII apareció la ópera, que con la música instrumental y los grandes compositores de música clásica (Vivaldi, Beethoven, Schubert, Brahms, Mozart y otros), representaron la madurez de la música.
En los siglos XIX y XX se produjo una ampliación y perfeccionamiento de los diferentes instrumentos musicales. La música comenzó a utilizarse como método terapéutico especialmente en la segunda mitad del siglo XX, debido al reconocimiento de sus efectos sobre el estado afectivo y de atención de los individuos.
El Cerebro
El cerebro humano constituye el órgano más importante y de mayor complejidad del sistema nervioso, es un órgano que durante la infancia sufre cambios madurativos y que es altamente sensible a los estímulos externos. Anatómicamente lo podemos dividir en dos hemisferios (derecho e izquierdo), cada uno con características funcionales diferentes y especiales, compuestos por lóbulos y cubiertos por una estructura denominada corteza cerebral en la cual se encuentran las áreas del desarrollo humano.
Los estudios neuroanatómicos han demostrado que el hemisferio izquierdo se especializa en el procesamiento del lenguaje y el hemisferio derecho en la percepción y procesamiento de la música.
El cerebro humano funciona por medio de conexiones (sinapsis) que realizan las células cerebrales denominadas neuronas y que son las encargadas de transmitir el impulso nervioso que determina nuestra conducta.
El cerebro humano presenta una alta capacidad de aprendizaje y posee la propiedad de funcionar en situaciones extremas o de déficit tanto orgánicos como funcionales, esta capacidad se denomina plasticidad cerebral.
El efecto “Mozart” y el efecto “Tomatis”
A mediados del siglo XX, un médico otorrinolaringólogo francés Alfred Tomatis, inició una propuesta de rehabilitación dirigida a personas con dificultades auditivas o de lenguaje.
Su programa terapéutico consistía en la estimulación musical a través de escuchar piezas de Mozart y otros compositores clásicos, obteniendo cambios positivos en la rehabilitación del lenguaje y en el desarrollo del habla, a este efecto se le ha denominado “efecto Tomatis”.
Asimismo este eminente médico, elaboró un nuevo modelo de crecimiento y desarrollo del oído humano y reconoció que el feto escucha sonidos dentro del útero materno (tales como los movimientos de la digestión, los ritmos cardíacos y la respiración de la madre). Observó también que el recién nacido se relaja cuando oye la voz de la madre.
En 1993, Rauscher y colaboradores de
Estudios posteriores han demostrado que el escuchar música de Mozart desencadena cambios de conducta (en relación a estados de alerta y calma), afectividad (induce estados emotivos) y metabólicos (aumento del contenido de calcio y dopamina en el cerebro).
La música y sus efectos en el desarrollo del cerebro
Las investigaciones que se han referido al efecto de la música sobre el cerebro infantil, han coincidido en que ésta provoca una activación de la corteza cerebral, específicamente las zonas frontal y occipital, implicadas en el procesamiento espaciotemporal.
Asimismo al evaluar los efectos de la música a través de registros de electroencefalogramas, se ha encontrado que la música origina una actividad eléctrica cerebral tipo alfa. Todo lo anterior se traduce en lo siguiente: la música (sobre todo la música clásica, de Mozart) provoca:
- Aumento en la capacidad de memoria, atención y concentración de los niños.
- Mejora la habilidad para resolver problemas matemáticos y de razonamiento complejos.
- Es una manera de expresarse.
- Introduce a los niños a los sonidos y significados de las palabras y fortalece el aprendizaje.
- Brinda la oportunidad para que los niños interactuen entre sí y con los adultos.
- Estimula la creatividad y la imaginación infantil.
- Al combinarse con el baile, estimula los sentidos, el equilibrio, y el desarrollo muscular.
- Provoca la evocación de recuerdos e imágenes con lo cual se enriquece el intelecto.
- Estimula el desarrollo integral del niño, al actuar sobre todas las áreas del desarrollo.
Para concluir sólo resta decir que la música representa un papel importante en el proceso enseñanza aprendizaje de los alumnos (sobre todo los de educación inicial), por lo tanto, los maestros, las instituciones educativas, los padres y el personal de salud, deben conocer los alcances y beneficios que se derivan del empleo de la música como parte importante de la educación integral del menor.
Publicado originalmente en:
http://www.eduquemosenlared.com/
----------------------------------
.jpg)
2 comentarios:
Coincido con el autor, y es justamente este hecho el que utilizo en mi trabajo de BIOMÚSICA pues la música vincula las partes. Es así que, en pequeños de estas edades, intento contri-buir para que la relación se fortalezca, se nutra y se haga saludable. En discapacidad las si-tuaciones son múltiples y cada miembro del núcleo vive su realidad como puede…es enton-ces válido vincular para que se amen pero también para que sean individuos independien-tes. (mamá que no tienen vida personal, niño que no se despega de la falda para entrar a una terapia, papá distante que no sabe como hacer para aceptar la limitación de su niño, hermano celoso pero culposo ante la diferente atención que recibe, etc….etc...................etc )
Si me preguntaran, ¿por qué la música? contestaría concretamente así:
1) Todas las culturas, desde la antigüedad presentan manifestaciones musica-les…..¿será un formato universal???
2) Sostengo que todo ser humano, cualquiera sea su condición, tiene la natural facultad de poder participar de un hecho sonoro. Al considerar un hecho sonoro no me refiero a una ópera…y ni siquiera al “Arrorró”... ¡hablo de sonido! Sonido o suma de soni-dos…¿¿¿que a lo mejor llegan a melodía???
3) Está comprobado que embriológicamente el feto, futuro niño, tiene formado su apa-rato auditivo ¡completoooo! a los 3 meses de gestación…..¡apa! Por otro lado, situán-donos hacia el otro extremo del transcurrir de la vida, el oído es el último sentido que se desvanece antes de la muerte… ¡re-apa!
4) Ahora…¿¿escuchamos solo con el oído?? Te diría que escuchas ¡con cada célula que conforma tu cuerpo! Reconozco la importancia del sistema auditivo y estoy meti-da en el mundo de la hipoacusia…pero es justamente esa propiedad de la percepción la que se busca trabajar.
Es decir que a un estímulo (sonido) lo captamos principalmente con nuestro oí-do…pero te diría que tenés también y hasta secundariamente referencias vibraciona-les / táctiles, de movimiento / visuales y emocionales / subjetivas que completan la in-formación que tu cerebro requiere para traducir ese estímulo y ¡entregarte un resulta-do determinado!....entonces, ¿¿habrá vías alternativas de percepción?? ….si perci-bo…y respondo…¿¿¿me estaré comunicando???
Gracias por este espacio de comunicacion
Cordialmente
María Claudia Berraondo
Espectacular artículo Miguel, vos sabes que Máximo se esta inclinando hacia la música, antes no la toleraba pero poco a poco se va acercando, le encantan los teclados y los elementos de percusión, Yo creo que es un proceso de confianza que el niño desarrolla a partir de tomar contacto con los instrumentos y viendo como se generan los sonidos empiezan a interralacionarse con los mismos.-
Como siempre un gran aporte de tu parte querido profesor, ademas un lujo tener la palabra de Claudia que esta haciendo un excelente trabajo desde su fundación.-
Publicar un comentario en la entrada