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martes, 21 de julio de 2009

SOY HIJO DE DOCENTE... / Augusto Manzano


Remitido por “Laly”, de Paraná, Entre Ríos (Argentina),

a quien agradezco su amistad,

su permanente profesionalismo

y esta gentileza que compartimos a continuación.

Miguel...


Hoy estuve pensando en esto de ser hijo de docente; en realidad nunca le había prestado atención; hace poco vi una película «Un novio para mi mujer» en la cual la protagonista dice: «Odio a la gente que busca casualidades», bueno, a mí me encanta, me parece asombroso.


Y si no, díganme si no:


Soy hijo de docente, cuatro de mis tíos también son docentes, tres de mis amigos son hijos de docentes, dos amigas de la secundaria estudiaron magisterio, la mejor amiga de mamá es docente, y las «chicas» con las que se junta… adivinen, también son docentes. La palabra docente tiene el siguiente significado: «que enseña // relativo a la enseñanza».


Dadas las circunstancias de vida rodeado de docentes y sobre todo con una madre docente, puedo ayudarles a que realicemos el análisis de «el docente y su entorno, o el docente en familia», como quieran.


Empecemos, el 80% de las docentes de entre 40 y 50 años fuma; de ellos, el 90% fuma Derby Suaves, ya jubiladas cambian a Virginia´s Slims, cigarrillo que comparten con las señoras adictas al bingo (de las cuales el 50% son maestras jubiladas).


Las docentes son excelentes abuelas, suelen decir cosas como «cuidé hijos ajenos toda la vida, a los tuyos cuídatelos vos, yo quiero hacer yoga».


Los hijos de docentes sabemos mucho del léxico docente, sabemos de «adaptación curricular» así se denomina a la media hora en la cual tu mamá no te habla, luego de haber llegado del colegio, no intentes hablarle una palabra… porque la contestación termina en pelea, es como un «estado de crisis».


Los hijos de docentes, sabemos lo que es ir a guardería desde los 45 días de vida, las maestras son nuestras primeras y segundas madres, el 90% sabemos cocinar con «lo que hay en la heladera» y lo aprendimos a la fuerza, si no te hacés algo estás frito y muerto de hambre, ya que por lo general no la ves a mamá antes de ir al colegio (a tu colegio); los hijos de docentes sabemos hacer la tarea sin la ayuda de mamá, sabemos plancharnos la ropa, cosernos las medias y, sobre todo, movernos solos.


Para nosotros, la palabra «aguinaldo» significa: «zapatillas nuevas» y una esperanza a cualquier otro tipo de gasto («cuando cobre el aguinaldo, vemos»).


Los hijos de docentes esperamos el Día del Maestro como a Papá Noel, seguro comemos chocolates y algún que otro regalo pegamos.


No quiero olvidarme de algo esencial: los hijos de docentes nunca tenemos el cuaderno de comunicación firmado por mamá, sino por papá. Porque si querés saber qué tipo está casado con una docente lo único que tenés que hacer es ir a la entrega de libretas de los chicos, 30 madres y 4 padres (simple: maridos de docentes o desocupados).


En los actos escolares, reconocés un hijo de docente porque es el peor pintado, nunca me salió pintarme con el corcho quemado, pero de esa manera aprendimos a tener madres sustitutas y pedirle a la mamá de tu amigo que te pinte, obviamente que en la primera fila, papá (si es que no trabaja), ni hablar si te toca hacer de Colón y a mamá le toca hacer el «Acto del Día de la Raza», el disfraz lo terminás a las 3 de la mañana y esa semana bajás 4 kilos porque lo que menos importa en casa es: «la comida».


Mamá docente, no sólo da clases a la mañana sino que por lo general a la tarde corrige, planifica... Señoras y señores, el ser docente no es un trabajo de medio día, es un trabajo de vida completa.


Releo lo que escribí y pienso que esto puede sonar como una queja… lejos de eso está, las docentes son las mejores madres del mundo, nos enseñan la palabra «independencia», nos hablan de arreglárnoslas solos, pero cuando las necesitamos, aparte de docentes son mamás, y las mejores que conocí, ¿cómo no van a ser las mejores? si tenemos mínimo 20 hermanos por año.


Mi mamá docente me enseñó a vivir, y cuando me preguntan ¿a qué se dedica tu mamá? Digo: es docente, es psicóloga, es maga, es psicopedagoga, es esposa, es mi mamá (y la de un montón más).


AUGUSTO MANZANO.


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5 comentarios:

  1. Realmente conmovedor, e indiscutiblemente verídico, aunque a "algunas" (yo) nos cree un poquito de sensacion de culpabilidad.
    Gracias

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  2. Bueno, Felisa...
    Te diré que a los PAPÁS nos ha pasado algo parecido...
    En todo caso, es positivo cuando los hijos pueden reconocer esas circunstancias de manera comprensiva.
    Cordialmente
    Miguel

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  3. Soy también hija de docente, dos hermanas docentes, soy docente, amigas docentes..que más?..cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Se imaginan las reuniones de familia. Hermoso texto, Miguel.

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  4. Una anécdota. Me consulta una paciente jovencita de 20 años. Habia perdido a su mamá hacia poco. Se me ocurrió comentarle que seguramente ahora ella y su hermano tendrian que aprender a hacerse cargo de las cuestiones domésticas. Y me contestó "eso lo sabemos hacer desde muy chicos, porque mi mamá era docente". Me quedé pensando que esa señora, se pudo morir tranquila. Más allá de la desgracia de una muete prematura, no es esto lo que celebro. Lo cierto es que todo lo que se aprende en la vida sirve para ser autodependendiente... y sobrevivir.

    Muy conmovedora la nota!!me encantó
    Un beso
    Isabel

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  5. Estoy en el proceso de titulación de una maestría en educación y desde hace un año y medio estoy realizando una investigación sobre el rendimiento escolar en hijos de profesores, es muy poca la información que he encontrado y este texto me encantó para concluir mi trabajo. GRACIAS!!

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