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viernes, 17 de julio de 2009

PROBLEMAS DE APRENDIZAJE Y PROBLEMAS DE ENSEÑANZA. / Lic. Andrea Ledwith (Argentina)


Andrea Ledwith es profesora en educación preescolar,

profesora en Ciencias de la Educación,

licenciada en Ciencias de la Educación,

con especialización en Política,

Planeamiento y Conducción Educativa.

Este artículo se reproduce aquí por cortesía

del periódico mensual “El Cisne”,

de Buenos Aires, Argentina, a cuyo director,

Ricardo Unamuno, agradezco por la gentileza

del intercambio que constantemente sostenemos.


Son muchos los interrogantes que aparecen cuando se hace referencia a los problemas de aprendizaje; el primero, seguramente es ¿de qué hablamos cuando hablamos de problemas de aprendizaje?


¿Qué pasa en la formación docente y en la preparación para la atención a la diversidad? ¿Qué pasa con los problemas de la enseñanza? ¿Cuáles son los atributos que le son conferidos al docente para enseñar y para evaluar?


El artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre hace referencia a que toda persona tiene derecho a la educación.


De un tiempo a esta parte, ésta se constituyó en una verdad insoslayable e indiscutible. Pero, pensar la escolaridad, ¿siempre implica Educación?


De la misma forma que pensamos y asumimos que la diversidad está allí esperando ser atendida, reconocida y valorada, tal vez sería bueno pensar en los cambios preferibles para que la escuela pueda buscar, gestar y gestionar condiciones de posibilidad para cada uno de sus alumnos.


La educación es en sí misma una tarea prospectiva, se trata de hacer, de producir, de resolver para el aquí y ahora, pero la mirada también debe estar instalada en el futuro.


“Todos los que estamos vinculados de un modo u otro al ‘mundo escolar’ compartimos una misma preocupación y es la del rendimiento diferencial de los alumnos”1, dice Kaplan. Yo me pregunto a partir de su afirmación:


¿Qué podemos hacer para ayudar a aprender? ¿Cuáles son las mejores acciones para potenciar el rendimiento de los alumnos?


La respuesta no se hace esperar, inmediatamente la autora nos da algunas pistas, para que en vez de estar preocupados podamos estar ocupados: Valorar los procesos, analizar nuestra práctica pedagógica, reflexionar sobre las estrategias usadas en el aula para ayudar a aprender, etcétera.


Sumando propuestas, agrego: instalar la mirada en la escuela, reflexionar sobre el proyecto institucional, los modos en que se plantean los distintos niveles de especificidad del currículum, los procesos y procedimientos realizados para la selección de los contenidos preferibles para cada grupo, para cada alumno.


El pensamiento conjunto de directivos y docentes, acerca de qué se va a enseñar y cómo se va a enseñar, son algunos indicadores que colaboran para optimizar el rendimiento de los alumnos. La producción y transmisión de recortes culturales en cada institución educativa conforman la cultura institucional, ese modo especial de hacer escuela.


Por otra parte, la adaptación de un niño a la escuela es un proceso que lleva tiempo. La escuela, ¿se toma el mismo tiempo para tratar de adaptarse a cada uno de los niños que asisten a ella? ¿El proyecto institucional está construido, de manera conjunta por todos los actores institucionales, a partir del diagnóstico efectuado sobre la comunidad en la que se opera? ¿Están dadas las condiciones para tratar de dar respuesta a las necesidades de la comunidad?


Dice Narodowski: “Se concibe al PEI como la oferta cultural y educativa de la escuela hacia la comunidad; a través de dichos lineamientos la autonomía de la escuela se tornaría efectiva y el grado de libertad de cada establecimiento estaría dado por la capacidad de iniciativa de cada institución”2.



¿PROBLEMAS DE APRENDIZAJE?


“Conocer es una disposición inherente a la condición humana, que se amplía y se transforma en el proceso de crecimiento psíquico, pero que puede sufrir obstaculizaciones que llevan hasta el desconocimiento”3.


El proceso de conocer y de aprender, está íntimamente ligado a la tarea con otros. El docente y/o un compañero más capaz, para la posición constructivista son elementos clave para que dicho proceso se despliegue cualitativamente.


La posibilidad de construir puentes, andamios en los que el sujeto que aprende pueda apoyarse, son tareas básicas para concebir la enseñanza. Una supervisión continua de los modos en que un alumno construye sus ideas, sus esquemas, sus mapas mentales para interpretar la realidad, decodificarla y operar en consecuencia, también es fundamental.


Analizar de qué manera se produce la equilibración de sus estructuras cognitivas, inferirlo a partir del uso del lenguaje, de sus preguntas y de sus respuestas, es básico. Poder interpretar las producciones gráfico-plásticas, sus modalidades de juego, o el no jugar, o la no comunicación, el aislamiento, etc. Son múltiples los mensajes que puede emitir un alumno para dar aviso que su aprendizaje se encuentra en problemas.


Poder detectar a tiempo las dificultades de aprendizaje, reconocer que un mismo objeto de conocimiento, una misma situación problema, puede para un alumno constituirse en un desafío interesante para buscar y/o crear condiciones de resolución, mientras que para otro alumno ese objeto o situación le significa una amenaza, una ardua tarea, un motivo que quita o disminuye sus ganas de aprender.


Muchos son los autores que hacen referencia a la importancia que reviste la detección temprana en los problemas de aprendizaje, antes que se constituyan en fracaso escolar.


Muchos son también los que hacen referencia a la reflexión sobre la propia práctica para detectar problemas en la enseñanza, antes que devengan en fracaso escolar, pero, ¿la formación docente prepara para tamaña empresa?


Tal vez, lamentablemente en muchos casos sea más fácil transferir y depositar en el otro la imposibilidad de aprender.


“Básicamente, el común denominador consiste en atribuir como causa del fracaso educativo al déficit intelectual del niño, en tanto determinado exclusivamente por el orden biológico.


Se confunde una correlación posible entre cualidades intelectuales del alumno y éxito escolar con una relación causal entre estas variables”4.


Poner un estigma no es limitativo del interior de la escuela, sino que trasciende sus muros y se instala en la sociedad, o mejor dicho es un constructo social que atravesó la escuela y se instaló en ella desde hace tiempo.


Para algunos autores la escuela actúa como caja de resonancia, es decir que hay un adentro y un afuera; en este último, la insensibilidad, la discriminación, la anomia están presentes e ineludiblemente impactan en la escuela e irrumpen en el aula. Para otros, la frontera es lábil, permeable, se filtran cosas, pero también lo que ocurre en la escuela se traslada a la sociedad. Al decir de Frigerio: La educación excede lo escolar y, aunque allí se le da curso, no se limita a una cuestión de estructuras y desborda lo curricular”5.


La atención de las dificultades de aprendizaje en algunos alumnos (a partir de la resolución de problemáticas de enseñanza), le brindará a ese niño el recupero del placer por aprender, la confianza en sí mismo, la activación afectiva y volitiva para querer aprender. Lo habilita para situarse en el conductor de su aprendizaje y generador de enseñanzas con los otros.


Revisar las propuestas pedagógicas y los proyectos institucionales puede ser el punto de partida para no generar mecanismos de expulsión, no etiquetar, no adjudicarle a un alumno características que no posee y asumir la sana actitud de reconocer en el otro sus posibilidades y trabajar para que pueda desplegarlas.



LA MIRADA PROSPECTIVA Y LOS CAMBIOS

EN LA FORMACIÓN DOCENTE


El Capítulo II, artículo 71 la Ley de Educación Nacional N° 26.206 hace referencia a la formación docente del siguiente modo: “La formación docente tiene la finalidad de preparar profesionales capaces de enseñar, generar y transmitir los conocimientos y valores necesarios para la formación integral de las personas, el desarrollo nacional, y construcción de una sociedad más justa. Promoverá la construcción de una identidad docente basada en la autonomía profesional, el vínculo con la cultura y la sociedad contemporánea, el trabajo en equipo, el compromiso con la igualdad y la confianza en las posibilidades de aprendizaje de los/as alumnos/as”.


Si de tener confianza en las posibilidades de aprendizaje de los alumnos se trata, esto no es algo que sólo pueda construirse en la experiencia, durante la tarea docente en el aula. La formación docente debe preparar para que esto ocurra. Para el reconocimiento y valoración de la diversidad, pensando en una escuela que aloje a los alumnos, que reconozca las necesidades, intereses y posibilidades de los alumnos -del grupo y de cada quien- y las atienda.


Pensar en proyectos institucionales preparados para atender las dificultades de aprendizaje y las dificultades de enseñanza:


La construcción de proyectos que atiendan las dificultades de aprendizaje es hacer real la teoría que refiere que el currículum es abierto y flexible. Es pensar en alumnos con diferentes ritmos, diferentes necesidades, distintos intereses, diferentes modos de resolución de situaciones pedagógicas.


Pensar en estrategias para ello, pensar en la propia práctica, seleccionar opciones para cada quien, atender a la diversidad, supervisar permanentemente la evolución de nuestros alumnos, pensar las estrategias preferibles para cada grupo, para cada alumno, para cada momento, secuenciar y organizar contenidos según las necesidades e intereses de los alumnos, nos pone en una posición de búsqueda e indagación. Nos permite oscilar, ir de camino, escudriñar, nos pone en movimiento.


Dice Duschatzky: “El maestro errante gestiona las condiciones para que su oficio tenga lugar. Ahora bien, cuando eso tiene lugar, también hay lugar para lo inesperado: los chicos pueden aprender más y mejor”6.



Notas numeradas en el texto:


1- Kaplan, C.: Buenos y malos alumnos. Aique. Bs. As. 2003.


2- Narodowski, M.: El desorden de la educación. Prometeo. Bs. As. 2004.


3- Casullo, A.: Psicología y educación. Santillana. Bs. As. 2002.


4- Kaplan, C. en Lomovatte, S. y Kaplan, C.: Desigualdad educativa - La naturaleza como pretexto. Noveduc. Bs. As. 2005.


5- Frigerio, G. en Duschatzky, S. y Birgin, A. (comp.): ¿Dónde está la escuela?
FLACSO-Manantial. Bs. As. 2001.


6- Duschatzky, S.: Maestros errantes. Paidós. Bs. As. 2007.


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1 comentario:

  1. ANABELLA RODRÍGUEZ (San Pedro de Jujuy - Argentina)18 de octubre de 2011, 19:54

    ¡Un lujo!
    Entre este artículo y los relativos a Matemática publicados en octubre de 2011... realmente QUIEN NO CAMBIA, QUIEN NO MEJORA ES PORQUE NO QUIERE... o se equivocó al elegir la profesión docente.
    Gracias por este blog
    Anabella Rodríguez

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