Por Graciela Ricci
Directora de la Asociación para el Desarrollo
de la Educación Especial y la Integración
(A.D.E.E.I.)
Buenos Aires - Argentina
Directora de la Asociación para el Desarrollode la Educación Especial y la Integración
(A.D.E.E.I.)
Buenos Aires - Argentina
Cabe aclarar que, tal como está el sistema educativo argentino, hay chicos que necesitan de los dispositivos puntuales que tiene la educación especial. Este sería el caso de, por ejemplo, los alumnos sordo-ciegos o los discapacitados motores muy comprometidos, que no tiene las ayudas suficientes en la escuela común, o alumnos psicóticos que necesitan ir a un centro educativo terapéutico.
Nuestro sistema educativo no tiene lugar para poblaciones como las recién mencionadas, que todavía precisan de ámbitos especialmente desarrollados para ellas.
Los maestros tampoco están preparados para integrarlos y cabe reconocer que muchos no quieren hacerlo. Cuando a algunos se les ofrece integrar a un chico, responden que no estudiaron educación especial. L0 que determina que ahora haya chicos con necesidades especiales en las escuelas comunes es la política educativa de nuestro sistema, que empezó a tomar ese tipo de decisiones hace veinte años.
En cambio, es nueva la cantidad de profesionales (psicopedagogos, médicos, psicólogos) que consideran que la educación común es lo más saludable para estos chicos.
Quizás a partir de la proliferación de estas ideas, cada vez hay menos vacantes en las escuelas y se da una discrepancia entre la demanda y la oferta. Pese a que la ley indica que todas las escuelas deberían integrar, eso no se cumple. No hay nadie que obligue a que se tomen chicos discapacitados, sino que se promociona esa integración.
Si hacemos un análisis profundo del contexto, vamos a llegar a la conclusión de que muchas veces no están las condiciones dadas para una integración adecuada de los alumnos, pero no queda otra opción que seguir adelante hasta que las autoridades tengan la energía suficiente para tomar una decisión política más fuerte.
Estamos muy lejos del momento en que todos los chicos vayan a la misma escuela, y para ello necesitamos que cambie el sistema educativo. Hay cientos de chicos que se quedan sin la educación que se merecen, porque no hay vacantes. Muchas escuelas sólo aceptan alumnos discapacitados si esos chicos pasan veinte horas semanales con profesionales integradores.
Los padres juegan un rol fundamental, porque tienen más fuerza que los profesionales y más decisión que los políticos. Ellos pueden ser los grandes transformadores del sistema.
Nuestro sistema educativo no tiene lugar para poblaciones como las recién mencionadas, que todavía precisan de ámbitos especialmente desarrollados para ellas.
Los maestros tampoco están preparados para integrarlos y cabe reconocer que muchos no quieren hacerlo. Cuando a algunos se les ofrece integrar a un chico, responden que no estudiaron educación especial. L0 que determina que ahora haya chicos con necesidades especiales en las escuelas comunes es la política educativa de nuestro sistema, que empezó a tomar ese tipo de decisiones hace veinte años.
En cambio, es nueva la cantidad de profesionales (psicopedagogos, médicos, psicólogos) que consideran que la educación común es lo más saludable para estos chicos.
Quizás a partir de la proliferación de estas ideas, cada vez hay menos vacantes en las escuelas y se da una discrepancia entre la demanda y la oferta. Pese a que la ley indica que todas las escuelas deberían integrar, eso no se cumple. No hay nadie que obligue a que se tomen chicos discapacitados, sino que se promociona esa integración.
Si hacemos un análisis profundo del contexto, vamos a llegar a la conclusión de que muchas veces no están las condiciones dadas para una integración adecuada de los alumnos, pero no queda otra opción que seguir adelante hasta que las autoridades tengan la energía suficiente para tomar una decisión política más fuerte.
Estamos muy lejos del momento en que todos los chicos vayan a la misma escuela, y para ello necesitamos que cambie el sistema educativo. Hay cientos de chicos que se quedan sin la educación que se merecen, porque no hay vacantes. Muchas escuelas sólo aceptan alumnos discapacitados si esos chicos pasan veinte horas semanales con profesionales integradores.
Los padres juegan un rol fundamental, porque tienen más fuerza que los profesionales y más decisión que los políticos. Ellos pueden ser los grandes transformadores del sistema.
Publicado originalmente en la revista “Rumbos”
- de distribución con diarios del interior de la Argentina –
el domingo 5 de octubre de 2008.
- de distribución con diarios del interior de la Argentina –
el domingo 5 de octubre de 2008.
Nota del moderador:
A pesar del apellido, Graciela Ricci no tiene
ninguna relación de parentesco conmigo.
No obstante ello – incluyendo aquí una
referencia risueña – debo aclarar que trabajamos
juntos por casi una década en el Ministerio de
Educación de la Nación, en el área de Educación
Especial, y que por nuestras características
profesionales y personales, más de uno de
nuestros superiores se lamentó de “tener a
dos Riccis juntos”…
----------------------------
.jpg)
8 comentarios:
Hola Miguel, conozco el trabajo de Graciela y es realmente verdad que es casi imposible la inclusión de niños con capacidades especiales en escuelas comunes.
Te felicito por el trabajo que estás realizando y espero algún día que nuestros caminos se crucen para fortalecer la lucha por los sectores que más lo necesitan.
Un abrazo.
Lic. Karina Morales
www.capacidadesespeciales.blogspot.com
Estimado Miguel, a esta altura del año, donde todo debería ser paz y prosperidad, los padres de niños con NEE solo piensan en conseguir una escuela con la suficiente apertura mental para aceptar la diversidad que todo ser humano tiene.
Un abrazo.
realmente. Miguel y Graciela Ricci, a los maestros nos cuesta integrar. A muchos, no por falta de vocación y de "ganas" y de sensibilidad, sino porque no contamos con las "ayudas" apropiadas. Aquí, en Pehuajó, Provincia de Buenos Aires, no hay "equipos" ni "profesionales" que dediquen su tiempo a asesorarnos ya compañarnos, a pesar que sí los hay en el ámbito educativo.
Por eso, a veces nos quedamos en los DESEOS y a veces HACEMOS LO MEJOR QUE PODEMOS... que no siempre es lo mejor para nuestros alumnos.
Cordialmente para ambos "Riccis"
Concuerdo con el artículo y con Felisa.
Aquí en General Pico (La Pampa), desde hace mucho - desde unos años antes de la época en que usted, Profe Miguel, anduvo por aquí trabajando en una excelente capacitación, que aún recordamos y tratamos de poner en práctica - tenemos montones de equipos para cosas minuciosas, pero pocos resultados, porque hay lugares en que se superponen, tironean increíblemente su clientela y los docentes nos quedamos mirando sin tener respuestas.
Esto no es falta de recursos, sino desperdiciarlos.
Un abrazo y el mejor recuerdo.
Ricardo
Gracias a todas y todos por sus comentarios... Para Ricardo Álvares (con "s"), te agradezco el recuerdo y el elogio, ya que HACE EXACTAMENTE 10 AÑOS (1998) que estuve por segunda vez por ahí.
Parece que las cosas no cambiaron mucho, pues ya en esa época el tema de los equipos era tal cual lo describís; incluso lo comenté con la Secretaria de Educación de aquella época, y se había armado un proyecto para trabajar en 1999, pero... ¡pero nada!
Cordialmente
Miguel
Miguel:
Mi nombre es Claudia Montemartini y soy maestra de escuela común. Tuve la dicha de vivenciar esta experiencia de integración, apuntando a una Educación inclusiva, primero trabajando junto a la Lic. Karina Morales, (quien te ha escrito antes) y luego, junto a otra Profesional, del equipo de Graciela Ricci... La vida nos regala "puentes" en donde podemos volver a encontrarnos!
Alguna vez dije que "no sabía nada" acerca de cómo trabajar la integración, pero día a día, apostando el volver a intentar a partir de las dificultades y disfrutando de los logros que a diario se instalaban, pudimos cristalizar lo que al principio, fue un deseo y a veces una utopía...
Dentro del marco de una institución que avale este desafío, con reuniones, información, un equipo en el que trabajemos en conjunto, puedo asegurar que ... SE PUEDE!!
No hay que olvidarse ningún ingrediente, sobre todo ganas y mucho AMOR!!
Un Cariño enorme para Graciela Ricci!! Además de mis felicitaciones por el artículo publicado. Y a vos, por abrir un espacio tan enriquecedor como este.
Claudia Montemartini
La verdad es que en Chile el tema de la inclusion escolar, tal como se lo dije a Karina Morales en algunos articulos que hemos comentado, esta en pañales. Y de hecho, tambien tomando palabras de ella, Argentina esta mejor que nosotros. Es de sueños que la cosa cambie y los niños con NEE puedan acceder a una educacion acorde a sus necesidades, y con los requerimientos resueltos para su mejor desenvolvimiento. Felicito a Gabriela Ricci por el articulo, incluso pedir permiso para hacer na copia en el blog de mi oficina (Oficina de Discapacidad, San Antonio), para que nuestros profesores y directores en general tomen mayor conciencia de lo que queremos lograr en educacion. Los invito a que revisen el blog http://oficinadiscapacidad.blogspot.com
Estoy de acuerdo en lo difícil que es integrar chicos con NEE a escuelas comunes, por eso les acerco este granito de arena. Desde hace más de seis años la empresa PiTech desarrolla adptaciones para la computadora para que estudiantes con distintas discapacidades puedan acceder a la educación, comunicarse e integrarse a la sociedad. Desde teclados con teclas bien grandes pasando por teclados Braille a adaptaciones de mouse que funcionan con teclas, creo que vale la pena que los que necesiten accedan, ya que es un avance tecnológico de provecho para los chicos tanto como para los docentes. Saludos! Y los invito a ver la web www.pitech.com.ar .
Publicar un comentario en la entrada