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lunes, 15 de septiembre de 2008

¿QUÉ ES EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO?

Aprendizaje significativo
Prof. Miguel Ángel Ricci


Se presenta a continuación un resumen de las ideas básicas implicadas en el aprendizaje y la intervención docente, siempre en el contexto de un clima de clase que promueva en el estudiante el ejercicio del pensamiento crítico, la toma de decisiones y otras competencias necesarias para desempeñarse en un mundo globalizado y complejo.

En la actualidad son más relevantes los procesos (cognitivos) (ver al final del artículo, aclaración 1) a través de los cuales se logra el aprendizaje, lo que quiere decir, que los contenidos, tal como se presentan en los planes de estudio solamente representan -por lo general- niveles bajos de la capacidad cognitiva del alumno. El aprendizaje significativo requiere un nuevo marco conceptual en el docente, que le permita generar las actitudes y aptitudes para la construcción del conocimiento orientado a compartir significados, de tal manera que la enseñanza sea un conjunto de actividades, mediante las que el profesor y el alumno lleguen a participar de “porciones” progresivamente más amplias de significados, con relación a los contenidos del curriculum académico. Las más importantes conclusiones, entonces, en torno al aprendizaje significativo son:

El aprendizaje es un proceso activo en el que el sujeto tiene que realizar una serie de actividades para asimilar los contenidos informativos que recibe. En este sentido, lo que se aprende depende de lo que se hace, es decir, de las actividades realizadas al aprender; según el estudiante repita, reproduzca o relacione los conocimientos, tendrá un aprendizaje repetitivo, reproductivo o significativo.


 El aprendizaje es un proceso constructivo. Las actividades que el estudiante realiza tienen como finalidad construir el conocimiento; se trata de una construcción personal de la realidad por la que el sujeto estructura los contenidos informativos que recibe en el contexto de la instrucción. Esta construcción personal pone de manifiesto las diferencias individuales en el aprendizaje.

El aprendizaje es un proceso significativo. Lo que el alumno construye son significados, es decir, estructuras cognitivas organizadas y relacionadas. Se construyen significados cuando se relaciona sustancialmente con los conocimientos ya presentes en el sujeto, es decir: si se asimilan a la estructura cognitiva del sujeto, se produce un aprendizaje significativo; si se relacionan de manera arbitraria o no se relacionan, se produce un aprendizaje memorístico, repetitivo. Mediante el aprendizaje significativo el sujeto construye la realidad atribuyéndole sentidos y significados. De esta forma pierde sentido la polémica de aprender contenidos o procedimientos (procesos) porque se aprenda una cosa u otra, lo que importa es que se aprenda significativamente.

Para que tenga lugar el aprendizaje significativo es necesario tener en cuenta el
conocimiento previo de quien aprende (o queremos que aprenda...). Si el sujeto no tiene conocimientos con los que relacionar los conocimientos que recibe, es imposible realizar un aprendizaje significativo, por lo que habrá que recurrir a algún tipo de organizador previo. De cualquier manera, lo que parece claro es que el alumno aprende a partir de los conocimientos, conceptos, ideas y esquemas que ha ido logrando formar a través de sus procesos cognitivos y a lo largo de sus experiencias anteriores, que utiliza como guías para leer e interpretar los nuevos "desafíos", los nuevos aprendizajes.

Aprender significativamente supone pues modificar los esquemas de conocimiento del sujeto -reestructurar, revisar, ampliar, enriquecer- las estructuras cognitivas organizadas existentes. Estos cambios se producen, en términos piagetianos, a través de un proceso de equilibrio / desequilibrio / reequilibrio personal.

El aprendizaje significativo tiene lugar cuando se rompe el equilibrio inicial de los esquemas existentes con relación al nuevo contenido informativo. Si la naturaleza de la tarea o del aprendizaje resulta excesivamente alejada con respecto a las estructuras del sujeto, el aprendizaje resulta imposible; y si resulta excesivamente simple, tampoco tendrá lugar un aprendizaje apreciable.

La ruptura del equilibrio supone pues, graduar adecuadamente el desfase entre lo ya aprendido y lo que se va a aprender, suministrando motivaciones adecuadas que canalicen y favorezcan ese desequilibrio.

El reequilibrio se produce mediante la modificación de los esquemas previos del sujeto o la construcción de otros nuevos. Estos esquemas guiarán el nuevo aprendizaje que volverá a modificar y ampliar los esquemas preexistentes.

El aprendizaje, además de estar determinado por el
conocimiento previo, depende también de la capacidad adquirida por el sujeto a lo largo del desarrollo, es decir, del nivel alcanzando por sus estructuras mentales (cognitiva, y no sólo intelectuales) que le permiten poner en marcha una determinada capacidad de pensar y aprender.

En el aprendizaje conviene distinguir entre
lo que el sujeto hace por sí mismo y lo que puede hacer con ayuda de otros (en general, los adultos y, formalmente, los docentes): es lo que Vigotsky ha dado en llamar la “Zona de Desarrollo Próximo” que marca la distancia entre el nivel de desarrollo real del sujeto -lo que puede hacer ahora el sujeto- y el nivel de desarrollo potencial: lo que puede hacer y aprender con la ayuda de otras personas.

El aprendizaje significativo (Ausubel) exige en primer lugar, que el contenido del aprendizaje sea potencialmente significativo y que el alumno tenga voluntad de aprender significativamente. Si el material informativo no tiene una estructura significativa (significatividad lógica) no es posible producir un aprendizaje significativo.

En segundo lugar, es necesario,que el alumno tenga una disposición favorable a aprender significativamente, o sea, de relacionar lo nuevo con lo que ya forma parte de su SABER.

Los contenidos del aprendizaje pueden ser
declarativos (conocer qué), procedimentales (conocer cómo) y críticos y es necesario que se organicen y ofrezcan en una equilibrada proporción. Si se acentúan exageradamente los declarativos (“conceptuales”) pueden llevar al verbalismo, si se exageran los procedimientos pueden conducir al robotismo (ver al final del artículo, aclaración 2), y si se exagera el pensamiento crítico puede conducir al solipsismo (ver al final del artículo, aclaración 3) .

Además de los contenidos, el alumno puede adquirir procesos, en los que reside la verdadera actividad interna del aprendizaje.

Los procesos hacen referencia a los sucesos internos que, iniciados por el alumno o sugeridos por el profesor, hacen posible el acto de aprender y señalan la verdadera calidad del aprendizaje escolar. Estos procesos se desarrollan mediante la puesta en marcha de estrategias o conjunto de actividades planificadas, intencionales que el estudiante puede adquirir de forma estratégica o a través de la instrucción escolar.

Las
estrategias cognitivas y metacognitivas, una vez aprendidas, quedan incorporadas en la estructura cognitiva del sujeto, permitiéndole organizar y elaborar el material informativo que recibe, así como planificar, regular y evaluar la propia actividad del aprendizaje. Estos son los verdaderos pilares del aprendizaje significativo, porque permiten relacionar lo que se va a aprender y lo ya aprendido, es decir, constituyen un verdadero aprender a aprender.

El aprendizaje así concebido, conduce al sujeto a una autonomía personal, al aprendizaje auto-regulado, al aprendizaje autónomo, si bien la construcción de un aprendizaje significativo exige que la actividad sea interpersonal y se realice en el contexto de la interacción profesor-alumno y alumno-alumno.

Aquí es donde radica el interés de lo que puede llamarse la ayuda educativa o interacción educativa como estímulo de la capacidad estructuradora del alumno en el aprendizaje, para favorecer la construcción del conocimiento.

La relación interpersonal es necesaria ya que, como señala Vigotsky, en el desarrollo cultural del niño toda función aparece dos veces, primero a nivel social y luego en el nivel individual; primero entre personas y luego en el interior del propio niño.

Si la intervención del profesor tiene como objetivo sostener, apoyar y promocionar (“andamiar”, diría Brunner) las actividades y los logros del alumno, debe actuar en función inversa a la competencia del alumno, es decir: a menor competencia del alumno, mayor deberá ser el nivel de directividad y de ayuda de las interacciones externas. La intervención educativa se convierte de esta manera en una acción sujeta a (dependiente de) las dificultades que encuentran los alumnos en la realización de la tarea.

Aplicando la teoría y aprendiendo de la realidad
Los mecanismos que subyacen al proceso de construcción, modificación y enriquecimiento de los esquemas de conocimiento están relacionados con el establecimiento del conflicto, la confrontación de puntos de vista diferentes, la importancia de los errores y el conocimiento y control del proceso de aprendizaje (estrategias cognitivas y metacognitivas).

Los mecanismos que subyacen al proceso de ayuda pedagógica están relacionados con los criterios de ajuste de la cantidad y calidad de ayuda del profesor a las necesidades experimentales por el alumno en la realización de sus aprendizajes.

La construcción de significados implica al alumno en su totalidad , es decir, tiene en cuenta la manera típica que tiene cada alumno de enfocar el aprendizaje.

Se han señalado tres estilos de aprendizaje: profundo, superficial y estratégico. Una misma tarea de aprendizaje, presentada de forma idéntica a un grupo de alumnos, dará lugar a la adopción de enfoques de aprendizaje distintos según que la intención de éstos se dirija a establecer relaciones, a memorizar, o a rentabilizar el esfuerzo personal y el tiempo invertido.

El estilo de aprendizaje está relacionado con el tipo de motivación, de manera que la motivación intrínseca (interés por el contenido) suele ir asociada al estilo profundo; la motivación de logro está asociada con el estilo superficial y el miedo al fracaso se asocia con el estilo estratégico.

También se relaciona el estilo de aprendizaje con la personalidad, de manera que el introvertido estable tiende hacia el estilo profundo; el extrovertido camina hacia el estilo elaborativo y el neurótico hacia el estilo superficial.

El aprendizaje significativo está fuertemente impregnado por las formas culturales y tiene lugar en un contexto de relación y comunicación interpersonal.

En distintos trabajos, múltiples autores han enfatizado lo esencial que resulta que los profesores conozcamos cabalmente a nuestros alumnos. El conocimiento de las características más esenciales de su proceso natural de desarrollo resulta imprescindible al momento de juzgar actitudes y conductas y de exigir el logro de determinadas tareas, ya sea físicas, afectivas, intelectuales o morales.

La niñez y la adolescencia (y muy especialmente esta última) constituyen períodos especialmente dinámicos (y a veces críticos) para todos nuestros alumnos. Pero también lo son para nosotros, que muchas veces no sabemos si lo que les está aconteciendo es normal que ocurra.

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Tres aclaraciones referidas a términos usados en el texto:

[1] La expresión “cognitivos” se refiere a todos los factores que inciden en la posibilidad de aprendizaje. Es decir que “lo cognitivo” comprende a lo intelectual, pero también a las dimensiones afectiva (vinculada con los intereses), ambiental, etc.

[2] “Robotismo” = mecanización

[3] “Solipsismo” = pensamiento centrado en el sujeto que lo genera, no susceptible de ser revisado, discutido, compartido


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